Como profesionales de la Sexología, la película “La Virgen Roja” de Paula Ortiz, es una película que hay que ver. También, si se tiene interés en el tema, existen una serie de películas y libros previos, que van desde «Mi hija Hildegart» de Fernando Fernán Gómez en el 77, hasta la novela de Almudena Grandes, “La madre de Frankestein” (2020), pasando por el número 32 de la Revista de Sexología (Madrid, 1987) “Hildegart o la historia de Aurora Rodríguez Carballeira, su madre”. Entre algunas otras publicaciones y documentos.
En el caso de “La Virgen Roja” (Paula Ortiz, 2024), la directora hace una gran labor con la hemeroteca de la época. Describe cómo fue la educación de la joven Hildegart en manos de su rígida e intransigente madre Aurora. Se recrea con una supuesta historia de amor entre la joven y su amigo y compañero de militancias, Abel Velilla, historia que por otra parte no está claro que realmente tuviera lugar. Detalla la sórdida relación materno filial que conduce al crimen. Sin embargo, los profesionales de la sexología, vamos a echar en falta referencias a episodios que para nuestra historia han sido de gran relevancia.
Para empezar, la palabra «Sexología» solo aparece una vez en toda la película. El hecho de que la joven Hildegart fuese la Secretaria de la Sección española de la Liga Mundial para la Reforma Sexual sobre bases científicas, no se menciona. Ni se alude a Gregorio Marañón, como presidente de dicha Sección y cuya relación con la joven está documentada. Sí que se alude a Havelock Ellis como uno de los fundadores de la Reforma Sexual, con quien la joven Hildegart se carteaba, y con quien se hubiera ido a reunir en Londres, si las obsesivas convicciones de Aurora no hubieran dado al traste con esa expectativa de libertad, crecimiento personal y profesional e independencia, proyectos en los cuales la madre de la joven quedaba al margen.
Hubiéramos agradecido un poco más enjundia sexológica, que la había y mucha en sus escritos, la mayor parte de ellos todavía tremendamente actuales. Pero de algún modo, compensa la visibilidad de una historia que durante tantos años quedó relegada simplemente al morbo de lo criminal. El cine ha vuelto a salvar a nuestra joven Hildegart del olvido. Quien quiera saber más, que se acerque a sus obras, a su biografía, a su época… y se encontrará los orígenes de la profesión sexológica. Más de un siglo de historia y tanto por rescatar.
ANA FERNÁNDEZ ALONSO. SEXÓLOGA
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