
Estaré eternamente agradecido a Amezúa por haber dedicado su vida a
completar en 2001 un paradigma para comprender la sexualidad humana tal
como es realmente. Eso nos permite dejar de responder nuestras dudas
sobre la sexualidad humana con el paradigma «Frankenstein» con el que
nos hemos ido manejando hasta ahora, un paradigma que arrastraba una
infinidad de teorías que no han hecho más que problematizar la
sexualidad humana y dar respuestas desde varias teorías (¡a veces
incompatibles entre sí!) a falta de otra herramienta más ajustada a la
realidad.
Una vez visto Matrix, una vez visto el mapa completo del hecho sexual
humano y la sexualidad humana explicada por él, es imposible dejar de
verlo desde una herramienta que facilita tanto las cosas y un paradigma
que tiene todo el sentido.
A veces creo que no se valora de forma justa lo que supone que se deje
de explicar todos los líos en que nos metemos en nuestras relaciones
basándonos en un supuesto instinto de reproducción o unas relaciones
sexuales vistas como una necesidad fisiológica. Afortunadamente,
empiezan a aparecer bestsellers anglosajones que defienden lo mismo. Y
quizá esos bestsellers no nos dejen darnos cuenta que fue algo propuesto
hace décadas por Amezúa.
Miguel Vagalume.
