Ponencia de Susana Maroto* en V Congreso español y Euroamericano de Sexología
“Al encuentro con la sexología” celebrado en Jerez de la Frontera, el 20 de Noviembre de 2021

Este título no tiene solo un sentido titular sino que también enraiza en una idea de los sexos radicalmente distinta a la que -en nuestra sociedad de consumo, también de consumo del sexo, de los cuerpos, de dependencia de diagnóstico de salud, de miedo y rechazo al cuerpo, de normatividades morales…- se nos traslada.


Pero también distinta de la que nos traslada el género de hoy, el feminismo hegemónico, las nuevas etiquetas para no etiquetar de la diversidad, lo queer como deconstrucción de los sexos, y en definitiva aquello que desoyendo a la episteme sexológica, acaba generando nuevas normatividades sexuales, nuevas problematizaciones e incluso una tendencia a producir discursos que deshumanizan el sexo, como si esto fuera posible.


He organizado 3 apartados sobre los que daré algunas ideas a modo de presentación. Desde 3 propuestas de boca a boca que me han servido para dar forma a lo que quería contaros.

1/boca a boca como parte de nuestro trabajo, trabajamos con la palabra


He recogido para empezar con mi exposición el boca a boca que se refiere a la tradición oral, a la transmisión cultural, a los mitos y en este sentido a la palabra como comunicación.
Y en esto empiezo por:


-La terapéutica y el asesoramiento
La palabra como herramienta, trabajamos con la palabra de los pacientes como aquellos que padecen, no que son pasivos como a veces se entiende, yo no utilizo clientes porque creo que lo nuestro no es un intercambio mercantil, porque en este intercambio hay un constante aprendizaje del que el profesional también se va nutriendo, hasta tal punto que hay sesiones en las que a veces siento que tendríamos que ser nosotros quienes pagáramos por lo que escuchamos, por lo que aprendemos.


Los pacientes vienen a contarnos sus dificultades, su sufrimiento. A través de sus narrativas vamos a poder acceder a esa información privilegiada que da cuenta de quienes son, de cómo la experiencia significativa de su biografía sexual les ha ido configurando como los hombres y mujeres que son; y es a través de ella, o mejor dicho del relato que hacen de ella, de donde nosotras vamos a obtener información sobre:


su sexuación, quienes son;
sobre cómo se vivencian : su sexualidad…
y en lo relacional sobre cómo es el desarrollo de la erótica , de la amatoria, la procreación si la hubiera, la crianza…


Cuando hablo de la palabra, no pierdo de vista que la herramienta que media con el otro es el lenguaje y que este nos remite a que el manejo de la comunicación (verbal y no verbal) es básico en este trabajo y lo son también por tanto la escucha y la observación .


Pero también con nuestra palabra intervenimos buscando hacer devoluciones ajustadas a lo que consideramos necesario para acompañar en su proceso de cambio sustancial para dejar de padecer.


En este boca a boca y desde una mirada tal vez más antropológica que clínica, el sexólogo tiene el privilegio de escuchar la intimidad sexual de sus pacientes, en que los mitos configurados a través de la educación recibida en sus familias, el entorno vinculador y por supuesto el contexto socio cultural, van a servirnos para conocer, comprender y desde el mayor respeto acompañar a su propio proceso comprensivo y evolutivo.


El papel del sexólogo/a es el de un investigador que en cada caso habrá de estudiar la mejor manera para abordar este ir acompañando hacia las soluciones restauradoras. Y prefiero decir terapéutica sexológica y no clínica, ya que la clínica habla de salud y por tanto también de enfermedad.


Desde esta perspectiva resolver los problemas pasa por inocular conocimiento, trabajar las actitudes hacia la sexualidad, desarrollar habilidades comunicativas, fomentando así el conocimiento de uno mismo y los aprendizajes necesarios, bien distinto de dar recetas y de especificar los cómos de la erótica.


Conviene mostrar especial atención a la sustantivación de la salud dentro de la sexología, (Esta idea de la sustantivación de la salud la recojo de Guillermo Glez). Existe una imagen del sexólogo/a, como aquel que trabaja para “sanar” las relaciones genitales de quienes tienen alguna dificultad, bien sea orgásmica, erectiva, penetrativa…. Entre otras.


Esta concepción del buen sexo como salud plantea también controversias de otro tipo, tenemos que mostrar atención a las prescripciones que se hacen desde este modelo al cómo ha de ser el deseo, y cuidado también con la idea del derecho al deseo, y a deseo de qué. Por supuesto que no es un derecho lograr todo lo que deseamos, ni podemos desear desde el derecho a hacerlo. Los deseos se mueven en otro plano que el de los derechos, son diversos, están ahí y nos corresponde identificar y acompañar también es su gestión.


El abordaje desde la disfuncionalidad, la idea de disfunción sexual , que se ha convertido ya en la etiqueta con que se nos consulta, incluso nos traen el diagnóstico etiquetado y a veces desde ahí, se facilita entrar en sus vidas como elefante en cacharrería volviendo a producir normas, lo que puede resultar por tanto más un peligro que una solución. Cuando alguien se erige en el poder de decirnos los cómos de nuestra vida sexual, está generando una disonancia en la vivencia y en ocasiones, una supuesta patología que después alguien tendrá que “curar”, Por desgracia encontramos en los últimos tiempos una expansión de este modelo de clínica sexual.


Tenemos que formar sexólogos y sexólogas que desde la comprensión de las diferencias y la diversidad sexual, se armen de conocimiento y herramientas para no participar en fomentar una cultura que volviendo a generar normatividades evite caer en la prescripción de cómo tiene que ser la vida sexual de las personas.


Acompañar a comprenderse desde el HSH es diferente de dirigir la sexualidad hacia el rendimiento, genital o no. Una sexología basada en la comprensión de los sexos también y no sólo en las conductas.


-En el capítulo de lo pedagógico y de la formación tenemos también retos. Es fundamental reconocer que contamos con un importante acervo sexológico, unas bases teóricas y de praxis con ya una larga trayectoria. Pero también hay que tener en cuenta que convivimos con una proliferación de leyes que nos introducen en el lio de lo punitivo y de nuevas concepciones de la moral; que nos llevan a revisión constante de en qué contexto socio cultural nos encontramos y desde ahí cual es el encuadre para hacer nuestro abordaje. Se están dando muchos cambios sociales que requieren de una mayor intervención de la sexología educativa y formadora a través de nuestros profesionales, y estos constantes cambios nos obligan a estar en constante reflexión y a participar en un debate social con las instituciones y los movimientos que desde la sociedad están solicitando de educación sexual, de formación en diferentes instancias. Seguimos constatando que hoy más que nunca el conocimiento que manejamos ha de estar en la agenda para comprender los sexos a través de una labor pedagógica formadora, incluso frente al legislador que se encuentra perdido a la hora de manejar conceptos, saber de qué está hablando cuando se refiere a por ejemplo la identidad de género, la intersexualidad…. de qué hablamos desde la sexología cuando hablamos de sexo, de lo masculino y lo femenino, del género, del no binarismo y en definitiva de qué hablamos cuando hablamos de los sexos.


Seguimos teniendo poca audiencia y tal vez seguimos estando presentes de forma muy residual y en este sentido como nos decía Marcos Sainz Agüero en las pasadas jornadas organizadas por la Aeps sobre educación sexual, es importante recobrar la confianza con que en los años 70 comenzó la andadura de nuestra ciencia en el estado. La revisión, del “de dónde venimos”, es decir de nuestro pasado, es imprescindible para ubicarnos en este presente. Repasar como proceso, cómo tuvo lugar la configuración de un instituto de sexología en el estado, que en su formación comenzó hablando de una ciencia interdisciplinar a lo que en la actualidad tenemos. Cómo hoy podemos hablar de una sexología consolidada que es una ciencia de los sexos, que por supuesto requiere aún de mucha investigación y de publicaciones.


Y en esto, como no hacer referencia a las dificultades que se nos presentan por no formar parte en lo académico en igualdad de condiciones con otras materias, para poder tener a personas liberadas, es decir con dotación económica para producir investigación y socializarla.


Ciertamente vamos teniendo una mayor audiencia institucional pero aún es mínima con respecto al papel que pueden tener otras profesiones. Se sigue escuchando en mayor medida al médico y al psicólogo que está detrás de cada sexólogo que al sexólogo propiamente dicho.


Constatamos cómo tendría que haber presencia de formación en sexología en muchas disciplinas, aquellas que tienen entre sus manos el trabajo con personas sexuadas, siempre sexuadas, y cómo tienen grandes lagunas para tratarlas como tal, ellos nos lo constatan. “Lo que no se aborda por desconocimiento permanece en la ignorancia cuando no en el territorio de la tabuización”.


No podemos quedarnos tan sólo con una educación sexual como la que se viene realizando hasta ahora, que sabemos es deficitaria, y recojo aquí la referencia al “algunismo” del que también en las pasadas jornadas de la Aeps se refería Joserra Landa
…”vivimos tiempos de una educación sexual en que sólo algunos sexólogos entran en un aula para dar algunas horas de esta materia a tan sólo algunos alumnos y alumnas sobre algunos temas”.


Sino que prima expandirla como una materia que se necesita esté en el curriculum escolar, pero también en el académico de todas aquellas formaciones que trabajan con personas que después trabajarán abordando cuestiones que tienen que ver con las vidas de hombres y mujeres diversos por ser sexuados; y a través de esa formación facilitar conocerse, comprenderse y relacionarse desde el respeto y el placer como premisas fundamentales.


2/ Un boca a boca también como rescate de la sexología sustantiva, que es de lo que vengo hablando, sustantivar frente al adjetivo sexual que habla de depender de otras disciplinas. Y esto es un llamamiento al fondo de la cuestión para quienes desde las formaciones en sexología pero también desde las asociaciones que acogen a estudiantes, profesionales y entidades, tratan nuestra ciencia, ya que tenemos por delante el reto de cómo se está dando la transmisión y por tanto la socialización de este conocimiento.


La sexología como el estudio de los sexos y sus interacciones es una tradición Europea que nos remite a mirar de dónde venimos desde un pasado que arranca con los primeros pensadores de la Grecia antigua pasando por el Instituto de Sexología de Berlín con sus importantes investigadores del pasado siglo, y llegando al estado con figuras como Hildegar, Marañon y su estudio sobre la intersexualidad entre otros. Más adelante en los años 70 sería Efigenio Amezúa, padre de la actual sexología sustantiva quien contra corriente de los tiempos aportaría las bases teóricas en el Incisex, de donde hemos salido la mayor parte de profesionales de la sexología que hoy somos a su vez formadores.


Siempre hemos tenido la censura y el tabú como enemigos para ejercer nuestra profesión, hoy tenemos lo políticamente correcto, la salud sexual, incluso en buena medida el género invadiendo el territorio del sexo…. Y aún quedan profundos debates sociales pendientes para inoculando ciencia, conocimiento , ir poniendo los pilares que esta ciencia puede aportar.


Y en este rescatar, hay que hablar también de la producción de investigación, de textos que la recojan, materiales de trabajo imprescindibles para el estudio y el avance de una ciencia…una ingente tarea aún pendiente para esta profesión.


Animar a escribir es algo que hacemos desde la Aeps, donde promovemos desde el año 2017 unos premios aeps de articulo y ensayo y de los que acabamos de sacar recientemente la III Edición, ahí queda eso para quienes queráis participar.
Y aprovecho para hilar este tercer boca a boca


3/Boca a boca desde la pasión que nos une por la sexología
Vocación de aprender, de formarnos, de ser agentes que trasladan a la sociedad ese conocimiento, esa democratización del conocimiento sexológico…


Y para poder hacer todo esto siempre es mejor con los demás. Nos tocan momentos de segregación, de individualismo y la mejor manera de confrontarlos es hacer comunidad.
La comunidad siempre es compleja, sabemos bien que las relaciones son complicadas y no están exentas de conflicto, de hecho trabajamos desde nuestra profesión con esto también…los conflictos de los otros.


Nos corresponde ser responsables a la hora de manejar también los que se dan en nuestro colectivo.


Avanzamos más y mejor cuando colaboramos, lo hacemos entre entidades, pero también entre estudiantes, profesionales ….la investigación también va mejor en equipo, es más rica y abarcadora.


La pasión que nos une por la sexología es un lema de la asociación a quien yo represento hoy aquí. La aeps como asociación, comunidad, acoge a profesionales de la sexología del estado desde 1993. Se configuró con unos objetivos ambiciosos de los que aún hoy 28 años queda mucho camino, pero aún sabiendo que el camino es largo y complejo seguimos en ello, es más las dificultades nos sirven de motor, nos sirve aquí la idea del viaje a Itaca, el camino es largo, lleno de obstáculos pero lo importante es el viaje.


A pesar de ser una Asociación profesional con recursos limitados tanto humanos como materiales y económicos, seguimos avanzando con la participación desinteresada, la labor entusiasta, la calidad humana , el pundonor profesional y el trabajo continuado de un colectivo que comparte una idea y un firme compromiso ante un proyecto ilusionador: la dignificación científica y profesional de la sexología.


Tras estos 28 años de camino andado por esta asociación hay mucho trabajo hecho y mucho por hacer para lograr objetivos.


Y quiero entrar en nuestra página web para hacer un pequeño repaso a modo de muestrario de qué es la Aeps, y qué viene haciendo.


Como hemos venido a hablar de la sexología como profesión, la AEPS desarrolló en su día unos estatutos que definen la figura del profesional, el objeto de trabajo de la sexología como disciplina, los fines de la asociación como disciplina específica, y el ejercicio profesional de la Sexología en sus distintas áreas;
También se recogió -El reconocimiento como Colegio Profesional del colectivo de miembros de la Sexología para la defensa de sus intereses y la eliminación de las actividades perjudiciales para el desarrollo de la profesión-, mientras no exista como tal, desde la aeps vamos haciendo aquello que podemos por defender nuestra ciencia y a sus profesionales y en esto último desde luego es menos de lo que desearíamos ya que de momento no nos ampara la ley en igualdad de condiciones que lo hace a un colegio profesional.
Está entre las funciones de nuestra asociación también:

  • Velar por el ejercicio de la profesión, y orientar en el ámbito de su competencia la actividad de los profesionales de la sexología.
  • Facilitar unas relaciones fluidas y eficaces entre los diferentes profesionales de la Sexología.
  • Potenciar, animar a la Investigación en Sexología.
  • Avalar y defender la acreditación de sus miembros.
  • Asesorar en materias sexológicas a organismos e instituciones públicos y privados.
  • Sugerir criterios a las Instituciones, Institutos y Centros que ofrecen formación en Sexología.

Además tenemos un código deontológico. Los códigos deontológicos se ocupan de los aspectos más sustanciales y fundamentales del ejercicio de la profesión que regulan.
Un nuevo espacio creado recientemente sobre acreditación de formaciones universitarias en que queremos diferenciar aquellas que cumplen los requisitos básicos de formación de post grado frente a los títulos que proliferan y no diferencian un cursillo de un máster para denominar sexólogo/a a quien lo realice.
La Aeps además organiza diversas actividades. Formación: (jornadas, encuentros ahora webinarios, incluso cañas sexológicas para debatir sobre un tema)
Disponemos de un mapa de profesionales en que localizar a todos los socios y socias que ofrecemos nuestros servicios en cada comunidad y ciudad.
Agenda con eventos, cursos, congresos….aquellos que recibimos de socios y no socios y que son de interés sexológico.
Un apartado de noticias que vamos actualizando.
Recopilación de publicaciones: anuarios, artículos, Boletin de información sexológica…
Una convocatoria de premios de artículo y ensayo actualmente en su III Edición.
Una Newsletter trimestral.
Entre otras cosas. Os invito a visitarnos y a los que reunáis los requisitos también a adheriros y participar de esta asociación

* Presidenta de la AEPS. Sexóloga, Psicóloga.