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Asistentes Eróticos. Teoría y práctica en intervenciones sexológicas

26 Abr 2014 | Artículos, BIS | 1 Comentario

Mikel Resa Ajamil *

IMG_9480Parece que fue ayer cuando estuvimos todos juntos en el marco de las Jornadas Internas de la AEPS en Avilés. Allí tuvimos la oportunidad de asistir a una mesa titulada “Asistentes Eróticos. Teoría y práctica en intervenciones sexológicas”. Una mesa debate sobre la figura del asistente erótico, su pertinencia en diferentes ámbitos, su regulación, etc. con la participación de Miren navarro, Susana Maroto y Raúl González.

Conociendo que es un tema de extrema actualidad y que en nuestra disciplina está al orden del día, los objetivos primordiales de dicha mesa fueron acercar desde distintas experiencias esta realidad terapéutica y como no, buscando la aportación del conjunto de los sexólogos y sexólogas allí presentes.

Para ello se configuró una mesa redonda donde las intervenciones de los ponentes se entremezclaron con las aportaciones de la audiencia, en un debate interesante donde, teniendo como base fundamental la teoría y praxis sexológica, se fueron exponiendo las experiencias de tipo más personales hasta las posibles intervenciones terapéuticas.

Miren Navarro nos acercó su experiencia personal, como sexóloga y “surrogate o terapeuta corporal”, figura que le llama la atención a raíz de leer el libro “La cama celestial” que le hizo reflexionar sobre aquellas personas que tienen una dificultad erótica o relacional y que acuden a consulta sexológica, no teniendo pareja. Por ello decidió que sería interesante trabajar con estos casos como complemento a lo realizado en consulta.

Unido a esta experiencia personal y vivencial, Susana Maroto describió un caso práctico donde esta herramienta terapéutica se le presentó en el momento oportuno, en el lugar apropiado y con la asistente precisa. Desde un inicio, el protocolo estuvo definido: triángulo comunicativo terapeuta-asistente-cliente, organización y mecanismos de control, lo que propició, y cito textualmente, “la sensación de seguridad por parte del cliente por el hecho de que este encuentro fuera dentro del encuadre terapéutico”.

Una vez concretado se empezó a trabajar en dos direcciones: Con el cliente expectativas, deseos y miedos y con la asistente erótica sobre el protocolo de encuadre. Ante esta experiencia, se concluyó, que la satisfacción final fue muy positiva para dicho triángulo terapeuta-asistente-cliente.

Finalmente, se dio paso a tres casos de personas con discapacidad intelectual, donde Raúl González explicitó que la no asistencia erótica que existe va poco a poco reduciendo la intervención a una búsqueda de recursos que o bien a veces no se encuentran,  o no son los adecuados o impiden que la intervención llevada a cabo consiga sus objetivos de manera completa.

Además se destacó que la asistencia erótica presenta un vasto mar de dudas tanto por parte de familiares, como de profesionales y por supuesto de las propias personas con discapacidad, a las que muchas veces ni si quiera se les permite elegir y/o tomar sus propias decisiones.

En el debate posterior las constataciones que obtuvimos, tanto los ponentes como los participantes, fue la inmensa elaboración teórica que nos queda aún por desarrollar en el campo de la asistencia erótica. Asumimos que, a pesar de que su utilización en clínica nos demuestra día a día la eficacia de dicha herramienta terapéutica, su concreción teórica y protocolaria es parte del camino que nos queda por recorrer.

Como conclusiones finales podríamos destacar las siguientes: la importancia del triángulo comunicativo terapeuta-asistente-cliente, la necesidad de un protocolo donde estén claros los mecanismos de control, los niveles de jerarquía, la organización y la importancia en la elección del asistente. Y como no, indagar en la situación legal, la elaboración de un código ético, además de la formación o voluntariedad de los propios asistentes eróticos.

En resumidas cuentas, la práctica diaria nos indica la eficacia de esta herramienta pero entendemos como fundamental seguir concretando y profundizando la teoría, o dicho de otro modo, «ver» más allá de la experiencia, comprendiéndola bajo un concepto dentro de nuestro marco sexológico.

* Vice-Presidente de la AEPS